Entramadxs: esa es la cuestión
- 29 dic 2017
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Entramadxs: esa es la cuestión.
Y si insistimos en ella es porque vivimos inmersxs en una tradición que se ha empeñado y sigue empeñándose con fuerza en establecer distinciones supuestamente irreconciliables. En primer lugar, entre unx mismx y lxs otrxs. Ciertamente, el altísimo grado de aceptación alcanzado por frases como “mi libertad termina donde empieza la libertad de lxs demás” muestra a las claras el profundo arraigo que tiene entre nosotrxs la idea de que el individuo es capaz de desarrollarse autónomamente, con independencia de lxs otrxs. En todo caso, el mayor bien que alguien puede hacer a su semejante es no obstaculizar su despliegue, que también se presume autónomo. Quedarse en el molde, si se nos permite. Por supuesto, el móvil que lleva a promover este bien nunca radica en lxs otrxs en tanto otrxs sino en la expectativa de que, obrando de tal manera, se logrará evitar que lxs demás invadan la propia esfera de realización. Unx mismx y su circunstancia, sí, pero en ese orden. De modo que, a la luz de esta perspectiva tan sólidamente instalada, lxs otrxs no sólo aparecen como distintos a unx mismx sino también como una potencial amenaza.
No hay nada de inocente aquí, cabe aclarar. Mientras nos miramos con desconfianza, una maquinaria sigue funcionando. La clave de dicho funcionamiento, por más que se disimule en slogans atractivos como el mencionado antes, es una vieja conocida de nosotrxs: “divide y reinarás”. De ahí que resulte necesario insistir en que unx mismx no podría ser tal sin lxs otrxs. En sus acciones, en sus preferencias estéticas, deportivas, políticas, en sus gestos, en su lenguaje, incluso en su nombre propio están lxs otrxs. Pongamos un ejemplo: puedo optar por leer un libro u otro, y eso no avasalla el desarrollo personal de nadie, pero no podría tener la libertad de elegir entre libros si no hubiese habido quien, con vocación, ternura y dedicación, me enseñara a leer, de suerte que mi libertad surgió gracias a esx otrx. Preferimos, por tanto, decir que mi libertad se potencia con la libertad de lxs demás.
En segundo lugar, entre teoría y práctica. De un lado, nos hemos acostumbrado a ver una torre de marfil impermeable al barro de la historia. Del otro lado, nos hemos acostumbrado a vernos sumergidxs en una cotidianidad repleta de acciones cuya explicación parece encontrarse en la mera naturaleza de las cosas. Y entre ambas, nos hemos acostumbrado a ver un abismo, como si los pensamientos, incluso los más abstractos, no surgieran de las experiencias de quienes los elaboraron, de sus prácticas concretas; como si en los comportamientos, incluso los más rutinarios, no hubiera un sentido, un por qué, una teoría acerca de cómo es o debe ser la vida, el mundo y sus alrededores.
En tercer lugar, entre la razón y la pasión. Aquí nos topamos nuevamente con dos dimensiones que suelen ser pensadas no sólo como distintas sino como enfrentadas en una lucha cuya resolución dará lugar a una persona centrada o bien desbordada. Y, sin embargo, detrás de esos complejos constructos racionales, que parecen encontrar su caldo de cultivo en una mente fría, hay pasión, quizás el odio por las injusticias o bien el amor por lxs otrxs; mientras que las pasiones, por su parte, siempre tendrán sus razones.
En cuarto lugar, entre lxs escritorxs y lxs lectorxs. Ya lxs grandes novelistas nos han revelado el secreto de sus obras: haber sido profusxs lectorxs. Agreguemos que leer es escribir una interpretación original que articula el texto con las propias experiencias y saberes.
En quinto lugar, y retomando el comienzo shakespeariano del presente artículo, entre ser y no ser. Más que constituir dos instancias frente a las cuales no hay término medio (o se es o no se es, como lo quería la tradición filosófica de cuño aristotélico), ambas modalidades aparecen mezcladas en cada existente. Sin ir más lejos, somos el camino que hemos recorrido, pero al mismo tiempo no somos o, más precisamente, todavía no somos los proyectos que queremos para nosotrxs.
Sí mismx y lxs otrxs, teoría y práctica, razón y pasión, escritorxs y lectorxs, ser y no ser: todxs conformando entramados. Esa es la cuestión o, al menos, parte de la cuestión porque bien podríamos continuar mencionando más pares que, si bien son postulados como diferentes y hasta opuestos entre sí, no son tan distintos, como cuerpo y mente.
No podemos, en consecuencia, concebirnos más que como un colectivo que busca intervenir en la realidad, guiado por un conjunto de herramientas teóricas, pero abierto a la transformación de dichas herramientas (y de nosotrxs) a partir de semejante intervención; que se propone pensar(nos), incluso reflexionar sobre nuestros sentimientos, pero siempre desde los sentimientos mismos, de indignación, amor, alegría; que escribe a partir de las lecturas realizadas para un lector a quien reconoce, a su vez, como escritor y, por tanto, convoca en tanto tal a participar; que no aparece de la nada, sino que surge del encuentro azaroso de trayectorias que se remontan hacia el pasado, pero que se abren a un proyecto compartido.
Hacia ese horizonte avanzamos. Y, en lo que llevamos caminado, nos encontramos. Inesperado y feliz acontecimiento por el que estamos agradecidxs y por el que, sin lugar a dudas, brindamos. Les deseamos un enorme año y, desde luego, ¡la seguimos en el 2018!


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